Se analiza la evolución de las bases teóricas de la
genética cuantitativa y de su aplicación a la práctica
de selección. Se constata que la teoría de la especialidad
está suficientemente validada por resultados empíricos
en los llamados sistemas intensivos pero ése no es el caso
en los sistemas en pastoreo. A estos sistemas no parece poder trasladarse
los mismos objetivos que los escogidos para los sistemas intensivos.
Analizando históricamente el proceso selectivo, partiendo de
la selección natural hasta llegar al más intensivo de
los sistemas, se advierte que mientras en las condiciones naturales
sólo contaba la adaptabilidad de los animales y un menudo potencial
productivo, la intervención del hombre centró la selección
sobre este potencial productivo individual. Para lograr sus propósitos,
la selección genética estuvo acompañada estrechamente
por la mejora de las condiciones de cría y producción
de los animales. En otras palabras, la selección genética
y la mejora del sistema productivo estuvieron estrechamente relacionadas.
Este proceso creó una mutua dependencia entre el potencial
genético y las características del sistema, al punto
que ya no puede sostenerse la clásica hipótesis de independencia
entre estos factores. Por su parte, en lo que concierne al control
del ambiente estresante que, entre otras cosas, limita la manifestación
total del potencial productivo individual en el sistema en pastoreo,
en este sistema se está lejos de poder practicar un control
similar al que se realiza en los sistemas intensivos. Además,
en el sistema en pastoreo, aparece la contradicción entre la
práctica de la selección genética por mayor producción
individual y la eficiencia de producción por unidad de superficie.
Por lo tanto, se concluye que conviene reorientar la selección
para el sistema en pastoreo, restando importancia a la producción
individual para pasar a realzar la atención sobre la adaptabilidad
animal al sistema como medio para aumentar la eficiencia de producción
por unidad de superficie. En todo caso, en razas de carne, habría
ventajas en considerar la productividad individual como crecimiento
relativo, de la forma que fue definida en el capítulo anterior,
y similarmente en ganado lechero. Generalizando, se expresa la tesis
en cuanto a que la incidencia en la productividad del sistema, de
reproductores seleccionados por mayor potencial de producción
individual, no escapa al patrón común de respuestas
de magnitud decreciente en relación al aumento del uso de insumos,
considerando el nivel genético como un insumo de la mayor importancia.