Se analizan trabajos realizados en bovinos con los que se comprueba
que la mayor productividad por unidad de superficie no coincide con
la mayor producción individual. En el mismo sentido, de los
trabajos realizados en condiciones de pastoreo, se concluye que el
mayor potencial genético individual no conduce necesariamente
a una mayor productividad por unidad de superficie en pastoreo. También,
en ganado de carne, existe un problema de escala al escoger el parámetro
para estimar esa productividad, en el sentido que no es la producción
absoluta por cabeza, expresada como la diferencia entre el peso de
salida y el de entrada de los animales en crecimiento, la que mejor
expresa la mayor productividad por hectárea, sino que esta
mayor productividad concuerda con la ganancia relativa de los animales
en engorde. Esta ganancia relativa se calcula dividiendo el peso de
salida por el de entrada de los animales, o si se quiere, como la
diferencia del peso de salida respecto del de entrada, dividida por
el peso medio de los animales durante el engorde (similar a la “eficiencia
del stock” calculada comúnmente). Sobre esas bases se
cuestiona el aporte que realiza la selección por mayor peso
absoluto a la eficiencia de producción en pastoreo. Se sugiere,
en consecuencia, prestar mayor atención a la tasa de crecimiento
relativo que a la tasa de crecimiento absoluto; puesto que la primera
medida coincide con la productividad por unidad de superficie en pastoreo;
no así la segunda.
En ganado lechero en condiciones de pastoreo, el costo de mantenimiento
de las vacas es relativamente más importante que en los sistemas
basados en el suministro de ración balanceada. Por lo tanto,
en el sistema en pastoreo, la eficiencia de producción de las
vacas de menor tamaño es generalmente mayor que las de gran
tamaño aunque la producción lechera absoluta de estas
últimas sea mayor que la de las primeras.
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