Los apareamientos cerrados se definen como aquéllos
realizados entre parientes. En general, se consideran apareamientos
cerrados los realizados dentro de cada raza. Su empleo persigue el propósito
de seleccionar con criterios propios, homogeneizar la población
y el de intentar reproducir las características de algún
antecesor destacado. Ellos conducen a un cierto grado de consanguinidad
en los individuos, mayor que el promedio. En niveles relativamente altos
de consanguinidad aparece el fenómeno de la depresión
endogámica. En cambio, los apareamientos abiertos son los que
se realizan entre reproductores con menor grado de parentesco que el
promedio de la población. Generalmente se los asimila a la práctica
del cruzamiento entre razas. Los apareamientos abiertos se hacen con
el fin de explotar la heterosis o vigor híbrido, la complementariedad
de las razas y para incorporar variabilidad genética a la población.
Existen ejemplos de estos tres casos en las prácticas de apareamientos
corrientes en nuestro país. Se mencionan los métodos de
cruzamientos más comunes efectuados con propósitos productivos
y para retener el vigor híbrido a través de las generaciones.
Se discute la retención de heterosis en cruzamientos más
frecuentes y en las razas sintéticas, presentando distintos cuadros
correspondientes a otros tantos ejemplos.