La selección genética es tratada como una parte de
un conjunto que comprende, además de la genética, el
sistema productivo y el mercado. El tipo de res que demanda del mercado
en la Argentina se compara con la del mercado de los Estados Unidos;
de ello surge que ambos países, aparte de tener sistemas de
producción radicalmente diversos, se caracterizan también
por la diferenciación de las características de las
reses del mercado predominante. Se concluye que es necesario que esas
diferencias verificadas en los sistemas de producción y las
reses sean trasladas en forma coherente al proceso de selección
genética. En consecuencia, queda definido un conjunto en el
que los tres componentes principales: la genética, el sistema
de producción y el mercado, se ajustan mutuamente entre sí
constituyendo un sistema mayor particular para cada caso que se considere,
en función del cual es preciso ubicar la selección genética.